lunes 10 de octubre de 2016

Viviendo con contentamiento en un mundo descontento (Éxodo 16:1-10).

Viviendo con contentamiento en un mundo descontento (Éxodo 16:1-10).
Nada nos roba nuestra felicidad que estar comparándonos con los demás.  Cuando nos comparamos, mostramos insatisfacción con lo que Dios nos ha dado y ello produce en nosotros la obsesión (perturbación anímica producida por una idea fija que con tenaz persistencia asalta la mente) de tener mas.  Dios usó el desierto como una escuela de formación en la vida del pueblo de Israel.  Ellos lamentablemente estaban recordando Egipto con sus aparentes beneficios y comparando su nueva vida en el desierto quejándose y mostrando su falta de contentamiento.  Constantemente la Biblia nos llama a tener un espíritu de contentamiento: 1 Timoteo 6:6 dice, Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento.  Hebreos 13:5, Sea vuestra manera de vivir sin avaricia, contentos con lo que tenéis.  Filipenses 4:11, ….he aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación. 
            Como cristianos, debemos saber que nuestras quejas son contra Dios.  En el desierto, la norma del pueblo de Israel fue de constante queja, murmuración y reclamos.  En Éxodo 16:8, Moisés le hace ver al pueblo,  …..Jehová ha oído vuestras murmuraciones contra él…..Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.  La murmuración en ellos ayer y en nosotros hoy, se debe a nuestra falta de contentamiento.  Así también como se dijo al inicio, cuando caemos en el error de estar comparándonos con lo que tienen los demás.  Muchas veces estamos obstinados en tener lo que tienen otros y no disfrutamos lo que sí tenemos.  Nos quejamos contra Dios por nuestra falta de satisfacción y gratitud por lo que Dios nos ha provisto.  Cuidado con estar recordando el pasado y compararlo con el presente.  Israel nuevamente es un ejemplo de ello.  Éxodo 16:3 dice, …cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos….Números 11:5-6,  Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos, y ahora nuestra alma se seca, pues nada sino este maná ven nuestros ojos.  Nuestra insatisfacción y falta de gratitud surge cuando nos centramos en lo que NO tenemos y no disfrutamos lo que sí tenemos.  Israel, cada mañana disfrutaba de la provisión milagrosa de Dios enviando maná del cielo y no lo agradecieron queriendo mas, mas y mas sin darse cuenta de ese maravilloso milagro a diario. 
            Debemos aprender a estar contentos (Fil. 4:11-12).  Pablo nos dice, No lo digo porque tengo escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera sea mi situación.  Así que para entrar en esa experiencia de estar contentos, es un aprendizaje.  Es un proceso (no es de la noche a la mañana).  Desde luego no es fácil estar contentos cuando hay poco debido a que volvemos a la actitud de estar comparándonos. ¿Qué tiene el vecino que no tengo yo?  De ahí Pablo nos recuerda, Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia, en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener abundancia como para padecer necesidad (Fil. 4:12).  ¿Cómo medimos nuestro nivel de vida?  Todos queremos mejorar nuestro nivel de vida.  Pero, ¿quién sabe cuál es el mejor nivel de vida?  Cada quién tiene sus propias ideas y parámetros de cuál es el mejor nivel de vida.   Proverbios 15:16, Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que gran tesoro donde hay turbación.  En medio de una sociedad consumista donde se predica que lo mejor es tener siempre mas. Donde compramos cosas que no necesitamos y con dinero que muchas veces no tenemos (¡bienvenidas las tarjetas de crédito!).  La Biblia nos dice lo contrario, mejor tener poco pero con felicidad o contentamiento. El avance de la ciencia con todas sus bondades ha hecho de nuestra vida más cómoda, fácil y rápida.  Los cambios se producen a gran velocidad.  La genial y maravillosa computadora del año pasado, ya no es tan genial ni maravillosa.  Ya hay otra que la ha reemplazado ¡y yo la quiero! El deseo de tener mas cosas, ha llegado a ser mas importante que tener una filosofía de vida coherente y sabia. La importancia de vivir de acuerdo a nuestra propia realidad y no de la publicidad que nos anima y hasta engaña con las bondades del nuevo producto del mercado que nos dice: Su vida nunca será lo mismo cuando compre….No creamos que, ¡tenemos derecho a todo!  O ¡si tan solo tuviera eso sería muy feliz!

            Finalmente, seamos agradecidos con Dios.  Pablo en 1 Tes. 5:18 dice, Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús. Como que hemos olvidado ser agradecidos.  Nuevamente la vida de Israel en el desierto nos muestra que la escasez prueba y revela lo que hay dentro de nuestro corazón.  Deuteronomio 8:2 dice,  Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte para saber lo que había en tu corazón….Nuestras acciones revelan nuestra fe y confianza en Dios.  Sin duda alguna, Dios siempre tendrá un mejor plan que el nuestro.  Nuevamente Deuteronomio 8:7-10 dice,   Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra….tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella….Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.  Así que seamos un pueblo agradecido por la bondad de Dios en nuestras vidas.  Cuando venga la abundancia tener presente que se debe a la bondad de Dios.  Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas (Deut. 8:18).  No caigamos en la mala decisión de estar comparándonos, eso nos roba el gozo.  Aprendamos a estar contentos con lo que tenemos, sea poco o sea mucho.  Disfrutemos  de Su provisión y seamos agradecidos y vivamos contentos en un mundo descontento.  Bendiciones a todos. 

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