lunes, 26 de diciembre de 2016

Permanecer en Cristo para llevar fruto (Juan 15:1-10).

Permanecer en Cristo para llevar fruto (Juan 15:1-10).
A pocas horas de finalizar e iniciar un nuevo año es una valiosa ocasión para que cada uno de nosotros  hagamos un examen interior, ¿cómo ha sido nuestra vida y compromiso este año por finalizar y qué decisiones haremos para el nuevo por iniciar?  Juan 15 es parte de una sección que inicia en el capítulo 13 con la cena pascual y finaliza en el capítulo 18.  Son por así decirlo, las últimas horas de Jesús con sus discípulos.  Sus palabras como su mensaje son profundas.  En el pasaje citado arriba, Jesús repite la expresión permanecer.  Esto significa quedarse, continuar, íntima unión dinámica en este caso con Cristo.  Al inicio preguntamos cómo ha sido nuestro compromiso en la obra del Señor.  Agregamos, ¿es qué somos genuinos hijos de Dios?  Pablo en 2 Cor. 13:5 dice, Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe.  Como pastor, soy responsable que cada miembro del CCF, motivarles a un compromiso genuino en la obra de Dios.  Que nuestra prioridad sea Dios en nuestras vidas.  Sin embargo, en la vida espiritual cada uno es responsable de examinarse si somos o no hijos de Dios.    Llevar fruto es la demanda de Cristo a nosotros.  ¿Cómo hacerlo?
            El verbo permanecer, se repite en los primeros 10 versículos unas 10 veces. Así que, es el tema central en este pasaje.  Permanecer en Cristo es sencillamente evidencia de nuestra salvación.  En el proceso de permanecer en Cristo, somos protegidos por Dios pero al mismo tiempo, nuestra fe será probada.  En su primera carta 1:5-7, Pedro nos dice:  que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.  En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.  Una vida limpia es fundamental para llevar fruto (v. 3, Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado).  Ese proceso en jardinería se llama podar (recortar ramas improductivas para incrementar frutos).  ¿Qué aspectos de nuestra vid debe Dios podar?: malos  pensamientos, vidas afanadas, egoísmo, malas palabras, celos, falta de compromiso, envidias etc.  Estar unidos a Cristo es fundamental para llevar fruto.  Nuevamente en la jardinería, cuando se poda una rama, con el tiempo esa rama se secará porque ya no recibe la savia del tronco.  Esta rama ha quedado sin vida y obviamente no lleva fruto. Jesús nos dice en el v. 4, Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vida, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Así que, hay una obligación de permanecer ligado a Cristo y llevar fruto.  Las ramas dan fruto en virtud a su unión con el tronco principal.
            Como ramas ligadas a Cristo, la vida verdadera, tenemos beneficios de esa unión.  Primero, el v. 2 dice, Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará.  La vida cristiana sin fruto es una contradicción.  Dios Padre en su misericordia ha distribuido talentos de acuerdo a nuestras capacidades (Mateo 25:15).  ¡Nadie puede afirmar no haber recibido nada!.  Lo que Jesús nos dice en Juan 15:2, debe servir de reflexión en nosotros. Nos referimos a nuestra conversión a Cristo.  Una verdad es que no todos los que asistimos a la iglesia somos hijos de Dios.  Mateo 7:20-21 dice, Así que, por sus frutos los conoceréis.  No todo el que me dice:  Señor, Señor entrarán en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.  Desde luego, nadie está en la capacidad de afirmar quién es verdadero cristiano y quién no.  La Biblia nos da pautas. Por sus frutos los conoceréis dice Jesús.  La parábola del trigo y la cizaña descrita por Jesús en Mateo 13:24-30 es una ilustración del esfuerzo de Satanás por engañar a la iglesia infiltrando sus hijos y mezclarlos con los hijos de Dios.  No por el hecho de haber echado fuera demonios o haber profetizado nos garantiza entrar en el reino de Dios.  Mateo 7:22 lo dice, Muchos me dirán en aquel día:  Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?  Así que, este tipo de muestras de poder no impresionan al Señor y aunque estas personas confían en sus poderes, en muchos casos (no todos desde luego) no son auténticos o genuinos. 

            Llevar fruto, mas fruto…..mucho fruto (v. 2, 8).  Debe haber una progresión  de productividad. Ese es el deseo del corazón de Dios.  Seamos productivos.  ¿Dónde nos ubicamos?  ¿Sin fruto?  Pues dejemos al Padre celestial nos pode todo aquello en nosotros no permite llevar mucho fruto.  En Mateo 25:24 describe algunas de las justificaciones del siervo malo y negligente.  Este hombre no aceptó su negligencia y justificó su pereza culpando a su amo de su falta de productividad.  Estar conectados a la vid verdadera, nos capacita llevar mas y mucho fruto.  Por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que le hablamos de Cristo a alguien y se haya convertido?  Otro beneficio de permanecer en Cristo es que nuestras oraciones tendrán respuestas.  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho (v. 7).  Esto nos enseña que la obediencia siempre trae frutos en beneficio nuestro.  Finalmente, disfrutaremos del gozo del Señor.  Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestros gozo sea cumplido (v. 11).  El gozo es fruto del ES (Gál. 5:22).  El gozo es un estado de satisfacción independientemente de las circunstancias externas.  El gozo viene como resultado de la fe, confianza y paz que viene de permanecer en Cristo.  Juan 15, describe los últimos  momentos de Jesús con sus discípulos antes de morir en la cruz del Calvario. Fueron palabras y exhortaciones especiales para ellos.  Estamos a pocas horas de finalizar e iniciar un nuevo año.  ¿Qué decisiones tomares para llevar mucho fruto?  Recordemos la exhortación de Jesús:  …el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí, nada podéis hacer (v. 5). ¡Feliz año 2017, permaneciendo en Cristo!

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