lunes 06 de marzo de 2017

Una introducción acerca de nuestras emociones (Salmos 37:8).

Una introducción acerca de nuestras emociones (Salmos 37:8).
Las emociones son aquellos sentimientos de sensación moderada intensidad producida por la alegría, el miedo, la ira, el enojo, la felicidad todo depende del sentimiento así será nuestra emoción del momento.   Ellas reflejan y expresan el hombre interior, el corazón, el alma y la mente.  Las emociones es una agitación o movimiento que sentimos en el alma.  Estas pueden acercarnos o alejarnos de  Dios.   Emociones como ser la frustración, el enojo, la ira, la amargura nos pueden alejar de Dios.  Contario, la alegría, el gozo, el entusiasmo nos animan a buscar de Dios.  Lo importante en lo anterior, es no permitir no depender de ellas para buscar o acercarnos a Dios.  Somos la sociedad del consumo de tranquilizantes y todo aquello relacionado con drogas para controlar nuestros estados emocionales.  Estamos en la búsqueda de ayuda para sentirnos bien.  Por eje.  tenemos Emociones Anónimos similar a AA que debe seguir doce pasos.   Se reúnen para trabajar en la recuperación de dificultades emocionales.
            Dentro de la gama de emociones podemos mencionar en primer lugar el resentimiento.  Es el sentimiento donde tenemos un fuerte disgusto o enojo hacia alguien.  Tiene el profijo Re, acción de repetir.  Es cuando reciclamos o bien podemos decir rumiamos sentimientos negativos.  El resentimiento no es ninguna virtud. Job 36:13 dice, Los malvados son rencorosos, como Dios los castiga jamás le piden ayuda, (TLA).  Una persona resentida siempre busca el desquite o venganza.  El caso de Esaú, hermano de Jacob es típico.  En Gn. 27:41, Esaú manifiesta su resentimiento y deseo de venganza afirmando, Y aborreció Esaú a Jacob…..y yo mataré a mi hermano Jacob.  Desde luego, en este caso, él estaba cosechando los frutos que había sembrado cuando tiempo atrás no valoró su derecho a su primogenitura y la vende por un plato de comida a su astuto hermano (Gn. 25:29-34).  Vemos otro caso cuando Absalón mata a su hermano Amnón cuando éste violó a su hermana Tamar 82 Samuel 13:20-22). 
            Otra emoción es la amargura, es un sentimiento de frustración, resentimiento o tristeza por alguna desilusión.  De nuevo citamos el caso de Esaú cuando su hermano Jacob se adelanta y engaña su padre Isaac y recibe la bendición (Gn. 27:34, Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con muy grande y muy amarga exclamación.  La amargura es una emoción contagiosa.  Viene cuando somos ofendidos y no arreglamos la situación a tiempo.  En muchos casos, la persona amargada se considera inocente y la otra parte es la culpable.  Como ya hemos dicho, en el caso de Esaú, él fue el culpable por no valorar su privilegio y derecho a la primogenitura y la vende por un plato de comida.  Después cundo su hermano Jacob la recibe se  llena de amargura y desea matarle.  Hebreos 12:15 dice, Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios, que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados. Todos estamos expuestos a experimentar esta emoción y lo peor de todo, contagiamos a los que nos rodean.  Una persona amargada, pierde perspectiva de la vida y busca la solución por medios equivocados (la venganza uno de ellos) . 
            La envidia, es otra emoción muy popular entre nosotros.  Es el deseo malsano de querer lo que otro tiene.  No estamos contentos con el éxito ajeno.  La prosperidad ajena nos molesta e incomoda.  Una característica de una persona envidiosa, nunca está contenta.  Job 5:2 dice, ¿Es cierto que al necio lo mata la ira?  Y al codicioso lo consume la envidia.  Proverbios 14:30 agrega, ….mas la envidia es carcoma de los huesos.  Dios nos ha llamado a tener un espíritu de contentamiento recordemos, La bendición es la que enriquece y no añade tristeza con ella (Prov. 10:22).  Una persona envidiosa puede estar rodeada de bienes materiales no estar satisfecho.  Una persona envidiosa tiene un espíritu competitivo.  La iglesia de Corinto se distinguió por el espíritu de competencia y envidia entre sus miembros y líderes.  Pablo en1 Cor. 3:3 dice, Porque aún sois carnales, pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?.  Debido a ese espíritu de envidia entre ellos, el apóstol debe escribirles esta fuerte exhortación y les recuerda Porque somos colaboradores de Dios (1 Cor. 3:9).  Dejemos de estar viendo cómo corren los demás olvidando nuestra propia carrera. 

            Dios está y sigue interesado en nuestra vida emocional.  Sigamos Sus principios encontrados en la Palabra.  Busquemos controlarlas y no lo contrario.  Cuando vivimos bajo nuestras emociones no tendremos una vida estable y hasta poco saludable.  Cuidemos nuestro corazón y llenémoslo con la presencia soberana del Santo Espíritu y así ser hombres y mujeres controlados por él, no por nuestras emociones.  Dios les bendiga.    

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