lunes 17 de abril de 2017

Donde el amor y la justicia se encuentran (Max Lucado, En manos de la gracia, p. 79-90)

Donde el amor y la justicia se encuentran (Max Lucado, En manos de la gracia, p. 79-90).
Me alegro de que la carta no venía del cielo.  Procedía de la compañía de seguros de automóviles, la ex compañía que aseguraba nuestros vehículos.  No los dejé, ellos nos botaron.  No por dejar de pagar las primas, todavía a tiempo y me puse al día.  No por echar a un lado el papeleo cada documento se firmó y entregó.  Me dejaron porque cometí demasiadas faltas.  La carta empezaba diplomáticamente diciéndome que mi historial estaba bajo revisión:  Tenemos en nuestras manos los expedientes de vehículos a motor que indican una violación por exceso de velocidad de Max Lucado en diciembre y enero y un accidente sin culpa de Denalyn Lucado.  Expedientes adicionales indican multas adicionales para el Sr. Lucado en abril y para la sra.  Lucado en diciembre del siguiente año.  Ahora bien, soy el primero en admitir que Denalyn y yo tenemos la tendencia a tener el píe un poco pesado y a la vez descuidado.  Es mas, por eso tenemos seguros. ¿No son las faltas en mi historial una indicación de que soy un cliente que vale la pena?  Todo eso del negocio de seguros, ¿no se inventó para gente como yo? Mis rozamientos y choques ligeros, ¿no ponen comida en la mesa de algún agente ajustados?  Si no fuera por mis equivocaciones, ¿cómo ejercerían los actuarios?  Mi pensamiento inicial fue que la compañía me escribía para felicitarme por ser un buen cliente.  La carta continuaba documentando otros secretos de nuestro pasado:  Nuestros registros indican que el 18 de noviembre pagamos por arreglar el daño a otro vehículo cuando Max Lucado retrocedió y chocó contra otro automóvil en el aparcamiento……La carta continuaba con otro conjunto de otros:  En abril pagamos por arreglar otro vehículo cuando Denalyn Lucado chocó contra la parte posterior de otro vehículo en una señal de Pare en una intersección. 
            La conclusión de la carta decía:  En vista de la información anterior no renovaremos su póliza de seguro de automóviles.  La póliza terminará a las 12:01 am, hora estándar, el 4 de enero.  Lamento que nuestra respuesta no pueda ser mas favorable.  Para protección suya, le instamos a que obtenga otra póliza de seguros para evitar cualquier demora en su cobertura. 
            Un momento.  Déjame ver si comprendo bien esto.  Compré un seguro para cubrir mis equivocaciones.  Pero luego me dejan por cometer equivocaciones.  ¡Caramba!  ¿Acaso no leí alguna nota de pie?  ¿Pasé por alto la letra menuda en el contrato?  ¿Acaso dejé de leer un párrafo que decía:  Nosotros, la susodicha compañía consideramos  a Max Lucado asegurable hasta cuando él demuestre ser una persona que necesita seguros, en cuyo momento su cobertura cesa?    ¿Qué tal si el guardaespaldas dice que te protegerá a menos que haya alguien que te persiga?  O ¿Qué tal si, Dios no lo quiera, el cielo tuviera limitaciones respecto a tu cobertura?  ….Si una compañía  de seguros no puede cubrir mis faltas involuntarias, ¿puedo esperar que Dios cubra mi rebelión intencional?    
            Pablo contesta a la pregunta con la que John Stott llama la mas importante declaración en Romanos.  Dios justifica al impío, Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia (Romanos 4:5).  ¡Qué afirmación mas increíble!  Una cosa es justificar a los buenos, ¿pero a los malos?  Podemos esperar que Dios justifique a los decentes, ¿pero a los asquerosos?  Sin duda, se provee cobertura para el conductor con historial limpio, ¿pero al que excede el límite de velocidad?  ¿Al que lo multan?   ¿De qué manera puede haber justificación para el malo?
            No la hay.  No puede proceder del mundo.  Debe venir del cielo.  El hombre no tiene recurso, pero Dios nos ha mostrado ahora una forma.  Salvarnos a nosotros mismos sencillamente no resulta.  El ser humano no tiene ninguna  manera de salvarse a sí mismo.  Pero Pablo anuncia que Dios tiene su forma.  Donde el hombre falla, Dios sobresale.  La salvación viene del cielo hacia abajo, no de la tierra hacia arriba.  Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces (Santiago 1:17).  Dios da la salvación, Dios la impulsa, Dios la fortalece y Dios la origina.  El don no es del hombre a Dios.  Es Dios al hombre.  En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados (1 Juan 4:10).  Dios crea la gracia y la da al hombre.  En base a este solo punto el cristianismo queda aparte de cualquier otra religión del mundo.  Ningún otro sistema, ideológico ni religión proclama un perdón gratuito y una nueva vida para los que no han hecho nada para merecerlo, sino que mas bien merecen juicio.  Dios tiene su forma de justificar a la gente.  Romanos 3:21-22 dice, Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen…. 
            Regresemos a la compañía de seguros y hagamos unas preguntas.  ¿Fue injusto que me eliminaran como cliente?  No.  Tal vez hallé su decisión de mal gusto, desagradable, incluso desconsoladora, pero no puedo llamarla injusta. Hicieron solo lo que dijeron que harían.   Así como el conducir de forma imprudente tiene sus consecuencias, también las tiene la vida imprudente.  Así como no tengo defensa ante la compañía aseguradora, no tengo defensa ante Dios.  Mi historial me acusa.  Mi pasado me declara culpable. 

            Dios justifica (hace perfectos) y entonces justifica (hace santos).  Dios hace lo que nosotros no podemos hacer para que seamos lo que ni siquiera nos atrevemos a soñar:  perfectos ante Dios.  Él justifica al injusto.  Colosenses 2:14 dice, Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.  Mi alma eterna….está bajo cobertura divina, y a Jesús no se le conoce por desechar cliente.  Se le conoce, sin embargo, por pagar las primas y las ha pagado por toda mi vida.  Así que, estamos en buenas manos con Él.  Dios les bendiga. 

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