lunes 14 de agosto de 2017

Marcas de un discípulo II, el costo de seguir a Cristo (Lucas 14:25-33).

Marcas de un discípulo II, el costo de seguir a Cristo (Lucas 14:25-33).
Cuando el Señor nos llama  a ser sus discípulos, no nos llama a una vida fácil (John MacArthur).  Vivimos en medio de una sociedad que gusta de la abundancia y la comodidad.  Ambas situaciones no concuerdan con el llamado que Cristo nos hace para ser sus discípulos.  Hay un costo que pagar a todo aquel que obedece el llamado del Señor.  Desde luego que somos salvos por gracia (Ef. 2:8-9), sin embargo para seguirle, hay demandas que somos llamados a cumplir.  Veamos cuáles son esas marcas y el costo de su llamado.
            Sacrificio (Mateo 4:18-22).  Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron (v. 20)…..Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron (v. 22).  Mateo nos relata después de haber superado la tentación, Jesús hace un llamado a los primeros discípulos (Andrés y su hermano Pedro, Juan y su hermano Jacob).   Se describe el verbo ver (v. 18, 21).  Posiblemente nuestra capacidad de ver no nos permite ver lo que estos simples pescadores llegarían ser.   Jesús no buscó entre los líderes religiosos seguidores para su ministerio.  Llamó pescadores.  Hombres humildes y sin preparación alguna (Hechos 4:13, 1 Cor. 1:25-29).  Así que, si en un momento dado, hemos sido llamados, no ha sido por nuestras capacidades o títulos académicos.  Dios muchas veces llama a quienes a nuestra vista son los menos indicados.  En ambos llamados vemos la reacción de ellos:  dejando al instante las redes…..dejando al instante la barca y a su padre….Las redes representan su fuente de ingreso.  Padre representa la familia, lo conocido,  seguro y querido.  Como vemos, hubo un costo y sacrificio.  No todos respondemos al llamado y reglas del Señor (Juan 6:60-66).  Estos hombre ocupados dejaron lo mas preciados:  trabajo, casa y familia.
            Confesión (Mateo 10:32-33).  A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres  yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.  Confesar es reconocer, profesar es demostrar nuestra fe en Cristo públicamente.  Estamos viviendo una época donde el verdadero cristiano debe mostrarse por su estilo de vida.  1 Juan 2:15-17, debe ser una clara advertencia de lo peligroso y atractivo que es el mundo y lo que en él hay para el cristiano y discípulo de Cristo.   No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo….Porque todo lo que hay en el mundo….no proviene del Padre, sino del mundo.   Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.  Debemos mostrar nuestra fe y lealtad a Cristo ante un mundo exigente.   Al momento de confesar a Jesús encontraremos burla, persecución (en algunos países), abuso y mucho mas.  2 Timoteo 4:3 nos recuerda, Porque llegara el día en que la gente no querrá escuchar la buena enseñanza.  Al contrario, querrá oír enseñanzas diferentes.  Por eso buscará maestros que le digan lo que quiere oír, TLA).  En muchos pastores, hay temor de predicar la palabra y mejor se dedican a enseñar lo que la congregación desea oír y no lo que deben. 
            Establecer prioridades (Lucas 14:26).  Si alguno viene a mi, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo.  Aborrecer significa amar menos….Jesús en ningún momento está promoviendo el despreciar a nuestros seres queridos.  Si así fuese, estaríamos violando mandamientos claros:  Honra a tu padre y a tu madre (Éx. 20:12)…..Esposos, amad a vuestras esposas (Ef. 5:25).  El llamado aquí es que debemos tener a Dios como prioridad en nuestras vidas.  Nuestra lealtad es hacia él por medio de nuestra obediencia y fidelidad a Cristo.  Para ello, debemos calcular el costo del llamado y devoción que Jesús nos pide.  Lucas 14:28 dice, ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla.  Jesús nunca rebajó sus normas.  En Mateo 19:16-22, el joven rico calculó el costo de seguir a Jesús.  Para él era muy alto y no quiso pagar el precio.  Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.  No se describe que Jesús haya ido tras él y rebajó el costo.
            Finalmente, tomar la cruz (Lucas 14:27).  Y el que no lleva su cruz, y viene en pos de mi, no puede ser mi discípulo.     Tomar la cruz es cuando vivimos la vida cristiana con todas sus demandas:  dolor, adversidades, conflictos, enfermedades, limitaciones, pobreza, persecuciones etc.  Todos anhelamos la vida cristiana llena de poder, milagros, prosperidad, etc.  Pablo en Filipenses 3:10 dice, a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante en él en su muerte.  A decir verdad, queremos el Cristo victorioso, lleno de poder y gloria.  Sin embargo eso de ser semejante en sus padecimientos y muerte…..no nos gusta.  Mateo 7:13-14 dice, Entrad por la puerta estrecha….angosto el camino).  Estrecha y angosto:  simboliza lo difícil seguir a Cristo.  La salvación es por gracia pero no significa que sea fácil o sencilla.  Necesitamos arrepentimiento, confesión de pecado, sujeción a la autoridad de Cristo y dejar la vida antigua con sus vicios y pecados.  A decir verdad, el llamado que Cristo hace no es nada atractivo para la sociedad de hoy. 

            Como hemos visto, hay un costo que pagar para ser un discípulo de Cristo. Estrecha es la puerta y angosto el camino.  Esa es la dirección.  No hay otra así que si lo hemos escogido…..hemos hecho la correcta decisión….y así somos sus discípulos.  Cuando el Señor nos llama  a ser sus discípulos, no nos llama a una vida fácil .  Bendiciones a todos. 

1 comentario:

  1. Gracias pastor Rafael, por su enseñanza de la Palabra. Dios le Bendiga.

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