lunes 23 de octubre de 2017

Rindiendo cuentas de nuestra mayordomía (Mateo 25:14-30).

Rindiendo cuentas de nuestra mayordomía (Mateo 25:14-30).
El primer principio en la mayordomía cristiana consiste en: aceptar y reconocer que lo que tenemos es de Dios.  El rey David en 1 Crónicas lo afirma, …Porque todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.  Un mayordomo cristiano es aquel que administra los bienes de Dios. Así que, por lo tanto rendir cuentas es una obligación.  Esto consiste en presentar un informe de cómo van los asuntos o negocios del propietario.   Jesús en repetidas ocasiones habla de este concepto :  Lucas 16:2, …Da cuenta de tu mayordomía….Mateo 25:19, Después de mucho tiempo vino el Señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.  Por lo tanto, si tarde o temprano daremos cuenta de nuestra mayordomía es importante lo que el apóstol Pablo recomienda en Col. 3:23-24 dice, Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.  Lo anterior debe ser un principio de vida y mayordomía cristiana.  
         En Matero 25:19, Jesús hablando sobre la parábola de los talentos, dice Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.  El término significa ajustar.  Tres siervos de este amo, recibieron dinero para ser invertido.  Dos de ellos se dieron prisa y negociaron con ellos.  Mostraron diligencia.  Esto debe servirnos para reflexionar cómo estamos respondiendo a lo que Cristo ha depositado en nuestras manos.  Como hemos dicho al inicio, un principio básico de la mayordomía cristiana en reconocer que lo que tenemos viene de la mano de Dios y debemos ser diligentes en administrarlo. 
         Tomando como base Col. 3:23 donde se orienta a hacer todo como para el Señor, debemos esmerarnos en dar lo mejor.  1 Cor. 3:8, 10, Pablo nos dice, Aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor….pero cada uno mire cómo sobreedifica.  En el pasaje de 1 Cor. 3:8-15 el apóstol repite la expresión cada uno y alguno.  Eso significa que seremos recompensados individualmente conforme a nuestra fidelidad en el servicio. Por ello la observación, mire cómo sobreedifica.  No podemos engañar al Señor en lo que hacemos.  Él sabe nuestra motivación dentro de nuestro corazón.  ¿Qué calidad de materiales usamos en el servicio?  Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta…(1 Cor. 3:12-13).  Los primeros materiales (oro, plata y piedras preciosas) son materiales de calidad y valor.  Representan fidelidad, servicio de calidad como respuesta al llamado de Dios.  Los siguientes tres (madera, heno y hojarasca)  representan lo mínimo.  No caminar la milla extra.  Todo nuestro ministerio estará expuesto para ser evaluado por el Señor.  La obra de cada uno se hará manifiesta….Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.  Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego (1 Cor. 3:13-15).  Debemos aclarar que la salvación no tiene nada que ver en esta situación.  Cristo evaluará la calidad de nuestro servicio.  ¡Motivaciones, actitudes, sentimientos, conducta etc!

         Todos daremos cuenta.  En 2 Cor. 5:10 Pablo nos recuerda, Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Comparecer:  es poner en evidencia, descubrir, mostrar.  Muchos de esto lo hemos olvidado y no mostramos ningún interés en la calidad de nuestro servicio.  En Mateo 25:21, 23 vemos el fruto de los dos siervos fieles, Ven, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu señor.  Por ellos y por mucho mas, debemos mantener la motivación en dar lo mejor al Señor.  Apoc. 22:12 nos recuerda, He aquí, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.  Muchos debido a nuestros afanes estamos cansados y no le damos al Señor servicio de calidad (oro, plata y piedras preciosas).  Todo lo contrario estamos sobreedificando con madera, heno y hojarasca.  ¿Qué nos dirán cuando comparezcamos ante el tribunal de Cristo?.  Tarde o temprano daremos cuenta de nuestra mayordomía.  Seamos fieles a nuestro llamado dando lo mejor a Cristo.  Bendiciones a todos. 

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