lunes 20 de noviembre de 2017

Conectados a través del servicio (Ef. 5:15-21).

Conectados a través del servicio (Ef. 5:15-21).
Hemos estado afirmando, que la vida se rige por medio de reglas.  Dios ha establecido reglas cómo servirle y cómo conectarnos a unos a otros a través del servicio.  Dios nos ha llamado a servirle por medio de un espíritu de equipo.  En la obra del Señor no hay cabida para personas que no desean conectarse con los demás. Pablo en 1 Cor. 12:12 afirma, Porque así como el cuerpo es uno,  y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.  Dios nos ha llamado a servirle en unidad y así ser mas efectivos.  Esto lo lograremos:  Siendo sabios.  Aprovechando bien el tiempo y siendo llenos del Espíritu Santo.
         Pablo, en el pasaje arriba citado nos dice que debemos ser siendo sabios (v. 15), Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios sino como sabios.  Mirad, es un llamado de urgencia.  Debemos observar con diligencia.  Diligencia es un llamado ser cuidadosos, preciosos, exactos.  Es vivir en estado de alerta.  Vivimos en un mundo complicado donde fácilmente nos desvaímos del camino angosto y la puerta estrecha y de nuestras prioridades (Marcos 4:18-19).  Debido a los afanes del diario vivir, tenemos falta de diligencia y descuidamos nuestro llamado al servicio al Señor.  Una persona sabia (Prov. 1:7) es aquella que aplica los principios bíblicos al diario vivir. 
         Aprovechando bien el tiempo (v. 16).  Es un llamado  a tener la capacidad de administrar correctamente el tiempo.  Debemos apreciar el valor que tiene el tiempo y así restablecer prioridades en nuestra vida.  Todos tenemos las mismas 24 horas.  Lamentablemente no todos tenemos la misma capacidad de aprovechamiento.  El libro de Proverbios condena fuertemente la pereza.  En Prov. 24:30-32 dice:  Pasé junto al camino del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento.  Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierto su faz y su cerca de piedra estaba ya destruida.  Miré, y lo puse en mi corazón, lo vi, yo tomé consejo.  El termino tiempo (kairoV, kairos), significa tiempo concreto, específico, adecuado, oportuno.  Es el tiempo de Dios de calidad.  Cronos por el contrario es el tiempo cuantitativo (medir el tiempo en horas).  Una de nuestras mayores fallas está justamente en el mal uso del kairos.  No aprovechamos el tiempo en la escuela, los tiempos de nuestra vida (por eje, la juventud creemos es eterna y nunca envejeceremos) muchas veces nos casamos en el tiempo equivocado, tenemos hijos muy adultos y nos los disfrutamos.  Pablo agrega la razón:  los días son malos.  Pablo vivió en tiempos del imperio romano donde había incertidumbre, falsas doctrinas, corrupción, ocultismo, diversos tipos de amenazas etc.  Hoy nuestros días malos están amenazados por problemas de salud, finanzas inciertas, baja moralidad, herejías, problemas familiares, falta de empleo, trámites migratorios etc.  De ahí la gran necesidad y responsabilidad del manejo sabio del tiempo.
         Seamos entendidos (v. 17).   Por tanto, no seáis insensatos sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.  Insensato es alguien imprudente, inmaduro en sus actos y por ende necio.  La insensatez nos llena de pánico y nos hace correr en diferentes direcciones.  Jesús en Lucas 10:41-42 le habla a Marta, hermana de Lázaro y María, Marta, Marta, afanada y turbada estas con muchas cosas.  Pero solo una cosa es necesaria, y María ha escogida la buena parte, la cual no le será quitada.  Jesús en tono afectuoso y tierno le hace ver su actitud.  Su afán y preocupación interna lo manifiesta con su enojo externo.  Le  hace ver que su crítica a María era injustificada y que mas bien debía imitar su ejemplo.  Preocupada significa:  andar por el suelo de un lado a otro.  Excesivamente atareada.  Debemos ser entendidos.  Es entrar en el proceso de tener la mente de Dios.  Es conectarse con Él y vivir de acuerdo en sintonía con Sus propósitos para nuestras vidas (Prov. 2:1-7).  Discernir:  es la capacidad de separar lo verdadero con lo falso.  Caer en la insensatez es perder los propósitos de Dios en Su servicio.
         Seamos llenos del Espíritu Santo (v. 18-21). Es una sujeción diaria a la Persona del Espíritu Santo mostrando Sus frutos (Gálatas 5:22-23, amor, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza contra tales cosa no hay ley.  Ser llenos del Espíritu Santo afectará nuestra vida para bien.  Pablo nos describe cómo demostraremos la llenura del ES:
         1.  Actitudes y palabras adecuadas entre nosotros y para alabar a Dios (v. 19): Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales (los recursos para alabar al Señor).  Nuestra alabanza debe ser dirigida únicamente a nuestro buen Dios.  Deben ser cantos con contenido bíblico. Hoy cantamos mucho pero poco contenido bíblico.
         2.  Actitud de gratitud permanente (v. 20):  Dando gracias por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.  Podemos responder a la gratitud de diferente forma:  Con indiferencia lo cual es lo mas común.  O con gratitud genuina (Lucas 17:15-16).  Este tipo de gratitud expresa confianza, reconocimiento y humildad de la provisión fiel de Dios a favor nuestro.  Seamos un pueblo con gratitud constante:  dando siempre gracias (Salmo 34:1, 1 Tes. 5:18).

         3.  Sujeción mutua (v. 21): cuando nos sujetamos mutuamente nuestro servicio al Señor y relación matrimonial es mas efectiva.  Pablo en Fil. 2:3 dice, Nada hagáis por contienda o por vanagloria, antes bien con humildad.  No deja ser un desafío en nuestras vidas este llamado. Recordemos, la vida se rige por medio de reglas.  Dios ha establecido reglas cómo servirle y cómo conectarnos a unos a otros a través del servicio.  Dios nos ha llamado a servirle por medio de un espíritu de equipo.  Seamos sabios.  Aprovechamos bien el tiempo y seamos llenos del Espíritu Santo.  Bendiciones a todos. 

lunes 13 de noviembre de 2017

Raíz y manejo de los conflictos en la iglesia (Allan Pacheco Rodriguez, Apuntes Pastorales, Vol. XIV, # 3).

Raíz y manejo de los conflictos en la iglesia (Allan Pacheco Rodriguez, Apuntes Pastorales, Vol. XIV,  # 3).
         Los conflictos en la iglesia están a la orden del día.  Ninguna iglesia escapa a tener que enfrentarlos.  En realidad, los conflictos son parte integral de la experiencia humana y por extensión, de la experiencia de la iglesia.  Sin embargo, existen muchos conflictos que son innecesarios, y como responsables de los destinos de la iglesia del Señor, debemos tomar las medidas pertinentes para evitarlos o prevenirlos en la medida posible.  Jesucristo nunca prometió a sus discípulos que al seguirlo quedarían exentos de conflictos.  Por el contrario él se ocupo de prevenirlos para que cuando llegara el momento de experimentar el conflicto, no tropezaran sino que tuvieran paz y confianza en él (Juan 16:1-4, 33).
         A la luz del Nuevo Testamento, debemos considerar los conflictos como pruebas.  En ese marco es que Pedro exhorta a sus interlocutores a no sorprenderse del fuego de la prueba como si algo extraño o negativo estuviera aconteciendo (1 Pedro 4:12).  Santiago por su parte, nos llama a tener como motivo de gran gozo el hecho de hallarnos en diversas pruebas, pues éstas tienen el propósito de llevarnos a ser perfectos y completos sin que nos falte nada (Stg. 1:2-4).  Por tanto, nuestra concepción del tema de los conflictos en la iglesia no debe ser fatalista ni pesimista. El tema de los conflictos es un asunto delicado, serio y digno de ser manejado con sumo cuidado por causa de los efectos tan nocivos que éstos pueden producir en la vida de las iglesias. Sin embargo, no por ello tenemos que considerarlos como un asunto intrínsecamente malo. Es verdad que tienen la potencialidad de llegar a serlo, pero si se manejan adecuada y correctamente, a la postre se convierten en experiencias positivas para nuestro crecimiento y madurez como hijos de Dios.  Precisamente lo apunta Santiago en el texto citado y también lo hace Pablo cuando afirma que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28).  Por todo esto decimos que el aspecto crítico del conflicto, no es la existencia de éstos en la iglesia, sino el manejo que se les dé a los mismos.
         Reconocemos que en medio de los conflictos afloran pasiones carnales y nuestro enemigo pretenderá sacar algún provecho de los mismos.  Sin embargo, no son los conflictos los que generan estas pasiones pecaminosas, sino lo contrario:  son aquellas pasiones las que producen los conflictos.  Los conflictos son positivos en la medida que nos ayudan a descubrir la existencia de las pasiones que los generan.  Podemos definir el conflicto como cualquier circunstancia que produce incomodidad, molestia o aflicción.  Dentro de este marco conceptual reconocemos la existencia de diversos conflictos fundamentales:  los personales, los interpersonales y los grupales o colectivos.  Todo conflicto personal tiene el potencial de convertirse en un conflicto interpersonal, y a su vez, todo conflicto interpersonal puede llegar  a convertirse en uno colectivo.  Lo anterior nos muestra la interrelación existente entre estos tres tipos de conflictos fundamentales, pues ninguno existe en forma aislada, sino de alguna manera interactúan entre sí. 
         Santiago presente la sabiduría como base de la correcta conducta cristiana en el ámbito de las relaciones interpersonales.  Esta área es una de las mas propensas para la generación de conflictos en la iglesia.  El pensamiento de Santiago es que los conflictos interpersonales en la iglesia son producto de la conducta de los creyentes, y esta conducta está condicionada por el tipo de sabiduría que éstos hayan adoptado.  ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? (Stg. 3:13).  Es en este punto donde Santiago presenta una demanda, el que se considera sabio y entendido:  Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre (3:14).  La idea del autor es que la buena conducta debe resultar en obras que debían ser mostradas en sabia mansedumbre.  Esta última expresión (sabia mansedumbre) indica la actitud con que esa demostración  debe ser realizada. 

         Resumiendo todo, Santiago dice que el que fuera sabio y entendido debía exhibir, como resultado de la buena conducta, sus obras con la actitud normal de mansedumbre que pertenece a la verdadera sabiduría.  Así que, cuando enfrentemos conflictos, tener presente las recomendaciones oportunas de Santiago.  Dios les bendiga. 

lunes 06 de noviembre de 2017

Conectados a través de buenas actitudes (Ef. 4:1-3).

Conectados a través de buenas actitudes (Ef. 4:1-3).
Según los médicos hoy,  dicen que dos pacientes pueden padecer del mismo mal. Ambos seguir el mismo tratamiento.  Sin embargo lo que hará la diferencia entre uno y otro es la actitud en cómo enfrentan su mal y no tanto la medicina.  La actitud es:  cómo enfrentamos  la vida con sus problemas diarios.  En pocas palabras, la actitud lo determina todo.  Cambiemos nuestra actitud, cambiará nuestra manera de ver la vida.  Debemos entender y aceptar, que no estamos en capacidad de cambiar las circunstancias de nuestra vida….pero sí podemos cambiar nuestras actitudes en cómo enfrentarlas.
         Proverbios 23:7 dice, Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.  Muchas veces nuestras actitudes son causa y efecto de un comportamiento incorrecto.  En Gn. 4:3-7, Dios le llama la atención a Caín por su incorrecta reacción y mala actitud contra su hermano Abel cuando Dios acepta su ofrenda y no la de él.  ¿Por qué estás triste y enojado?  Si haces lo correcto, siempre te aceptaré con agrado, pero si haces lo malo, el pecado está listo para atacarte como un león, ¡No te dejes dominar por él!  (Gn. 4:6-7, TLA).  En el pasaje arriba descrito, Pablo nos da una serie de pautas cómo hacerle frente a las situaciones del ministerio y andar diario.  Entendemos que ninguna iglesia es perfecta.  Todas tienen fortalezas y debilidades.  Sin embargo, todos tenemos la responsabilidad, de mostrar las mejores actitudes en nuestras relaciones y sabiduría para que estas sean de bendición mutua.
         Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno…(v. 1).  Aún con su autoridad apostólica, el apóstol Pablo ruega, no ordena y nos da una serie de reglas a seguir en nuestra vida diaria.  Esto es para usted y para mi. Andar dignamente, es vivir de acuerdo al llamado que hemos recibido.  Se refiere a nuestro andar diario.  Es cómo vivir nuestra vida cristiana.  Efesios 1:18 dice, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.  Digno,  es equilibrar la balanza en con pesos iguales a ambos lados.  Vocación es el llamado soberano y efectivo del Señor a la salvación. 
         Con toda humildad y mansedumbre (v. 2).  Humildad es pensar con docilidad.  Docilidad es aceptar con agrado hacer lo que se nos manda.  Es una persona sumisa, fácil de dirigir.  Es alguien suave, apacible, obediente etc.  Ni los griegos ni romanos no tenían ninguna palabra para este concepto.  Ser humilde para ellos era antinatural.  Era sinónimo de cobardía y debilidad.  Fue el cristianismo quien dio el significado que hoy tenemos.  Es una virtud poco deseado.  Jesús es nuestro modelo de humildad por excelencia.  En Mateo 11:29 dice, …aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón…Mansedumbre, es tener un espíritu dócil, controlado, sueva, afable.  Es lo opuesto a la actitud vengativa.  La mansedumbre viene como resultado de lo anterior (humildad).  Es un fruto del ES (Gál. 5:23, Mateo 5:3 dice, Bienaventurados los mansos…).  Es un proceso interno por medio de lo cual se vive en paz y se controlar las ofensas.  Ecle. 10:4 agrega, Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar, porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.  Ser manso es poder bajo control.  El término se empleaba para los animales que habían sido domados (caballos por ejemplo).  Ser manso es poder bajo control.  Uno de los miembros de nuestro cuerpo que necesita estar bajo control es la lengua.  A través de la Biblia encontramos muchas exhortaciones para hacer buen uso de ella (Ef. 4:29, Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes).  Colosenses 4:6, Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. 
         Soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor (v. 2).  Soportarse es la capacidad de tolerarnos ante aquellas situaciones que no nos agradan y hasta ofenden.  Es controlar nuestro temperamento y ser amables con aquellos miembros que a veces no soportamos.  No es nada fácil ponerlo en práctica.  Esta cualidad es clave en lo ya expuesto anteriormente.  Cuando vivimos en el Espíritu, tenemos la capacidad de soportarnos.  Pablo agrega, con paciencia en amor…La paciencia es producto de la humildad y mansedumbre.  Es cuando resistimos aquellas circunstancias negativas y podemos ceder.  El impaciente no tolera fallas y fracasos en los demás (Prov. 14:29,  El que tarda en airarse es grande de entendimiento, mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.  Es incomodarse con facilidad. La mansedumbre es fruto del ES (Gál. 5:22).  El amor es el ingrediente que debe llenar todas nuestras relaciones interpersonales.  Según Pablo en 1 Cor. 13:2, podemos tener la mejor teología del mundo pero sin amor… de nada sirve.  Jesús en Mateo 23: respecto a los fariseos dice,   Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo, mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen.  El amor es el sentimiento que satura toda tolerancia cuando tratamos personales difíciles (Mateo 5:43-47, 1 Juan 4:7, 20-21). 
         Finalmente, Pablo nos dice, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (v. 3).  Solícitos significa procurar, hacer todo lo posible.  Es el deseo permanente de buscar….Debemos procurar guardar la unidad del Espíritu.  Esta unidad no viene de afuera sino mas bien de adentro.  Cada uno nosotros somos responsables de ser solícitos en promover la paz.  La unidad del Espíritu se manifiesta por medio de la paz y mutua edificación (Romanos 14:19, Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación, Hebreos 12:14, Seguid la paz con todos…).  Seamos miembros unificadores.  El vínculo de la paz se logra cuando obedecemos las reglas ya descritas.  Cuando hace falta la paz en la vida familiar y de la iglesia el resultado es fatal (Fil. 2:14, 4:7).  La paz no viene automáticamente.  Debe promoverse siendo solícitos, humildes, mansos, soportándonos unos a otros en amor.  Recordemos, la actitud es cómo enfrentamos la vida con sus problemas diarios. Mostremos una buena actitud unos con otros.  Dios lo demanda y nosotros seremos beneficiados cuando lo logramos.  Dios les bendiga