lunes 06 de noviembre de 2017

Conectados a través de buenas actitudes (Ef. 4:1-3).

Conectados a través de buenas actitudes (Ef. 4:1-3).
Según los médicos hoy,  dicen que dos pacientes pueden padecer del mismo mal. Ambos seguir el mismo tratamiento.  Sin embargo lo que hará la diferencia entre uno y otro es la actitud en cómo enfrentan su mal y no tanto la medicina.  La actitud es:  cómo enfrentamos  la vida con sus problemas diarios.  En pocas palabras, la actitud lo determina todo.  Cambiemos nuestra actitud, cambiará nuestra manera de ver la vida.  Debemos entender y aceptar, que no estamos en capacidad de cambiar las circunstancias de nuestra vida….pero sí podemos cambiar nuestras actitudes en cómo enfrentarlas.
         Proverbios 23:7 dice, Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.  Muchas veces nuestras actitudes son causa y efecto de un comportamiento incorrecto.  En Gn. 4:3-7, Dios le llama la atención a Caín por su incorrecta reacción y mala actitud contra su hermano Abel cuando Dios acepta su ofrenda y no la de él.  ¿Por qué estás triste y enojado?  Si haces lo correcto, siempre te aceptaré con agrado, pero si haces lo malo, el pecado está listo para atacarte como un león, ¡No te dejes dominar por él!  (Gn. 4:6-7, TLA).  En el pasaje arriba descrito, Pablo nos da una serie de pautas cómo hacerle frente a las situaciones del ministerio y andar diario.  Entendemos que ninguna iglesia es perfecta.  Todas tienen fortalezas y debilidades.  Sin embargo, todos tenemos la responsabilidad, de mostrar las mejores actitudes en nuestras relaciones y sabiduría para que estas sean de bendición mutua.
         Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno…(v. 1).  Aún con su autoridad apostólica, el apóstol Pablo ruega, no ordena y nos da una serie de reglas a seguir en nuestra vida diaria.  Esto es para usted y para mi. Andar dignamente, es vivir de acuerdo al llamado que hemos recibido.  Se refiere a nuestro andar diario.  Es cómo vivir nuestra vida cristiana.  Efesios 1:18 dice, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.  Digno,  es equilibrar la balanza en con pesos iguales a ambos lados.  Vocación es el llamado soberano y efectivo del Señor a la salvación. 
         Con toda humildad y mansedumbre (v. 2).  Humildad es pensar con docilidad.  Docilidad es aceptar con agrado hacer lo que se nos manda.  Es una persona sumisa, fácil de dirigir.  Es alguien suave, apacible, obediente etc.  Ni los griegos ni romanos no tenían ninguna palabra para este concepto.  Ser humilde para ellos era antinatural.  Era sinónimo de cobardía y debilidad.  Fue el cristianismo quien dio el significado que hoy tenemos.  Es una virtud poco deseado.  Jesús es nuestro modelo de humildad por excelencia.  En Mateo 11:29 dice, …aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón…Mansedumbre, es tener un espíritu dócil, controlado, sueva, afable.  Es lo opuesto a la actitud vengativa.  La mansedumbre viene como resultado de lo anterior (humildad).  Es un fruto del ES (Gál. 5:23, Mateo 5:3 dice, Bienaventurados los mansos…).  Es un proceso interno por medio de lo cual se vive en paz y se controlar las ofensas.  Ecle. 10:4 agrega, Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar, porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.  Ser manso es poder bajo control.  El término se empleaba para los animales que habían sido domados (caballos por ejemplo).  Ser manso es poder bajo control.  Uno de los miembros de nuestro cuerpo que necesita estar bajo control es la lengua.  A través de la Biblia encontramos muchas exhortaciones para hacer buen uso de ella (Ef. 4:29, Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes).  Colosenses 4:6, Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. 
         Soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor (v. 2).  Soportarse es la capacidad de tolerarnos ante aquellas situaciones que no nos agradan y hasta ofenden.  Es controlar nuestro temperamento y ser amables con aquellos miembros que a veces no soportamos.  No es nada fácil ponerlo en práctica.  Esta cualidad es clave en lo ya expuesto anteriormente.  Cuando vivimos en el Espíritu, tenemos la capacidad de soportarnos.  Pablo agrega, con paciencia en amor…La paciencia es producto de la humildad y mansedumbre.  Es cuando resistimos aquellas circunstancias negativas y podemos ceder.  El impaciente no tolera fallas y fracasos en los demás (Prov. 14:29,  El que tarda en airarse es grande de entendimiento, mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.  Es incomodarse con facilidad. La mansedumbre es fruto del ES (Gál. 5:22).  El amor es el ingrediente que debe llenar todas nuestras relaciones interpersonales.  Según Pablo en 1 Cor. 13:2, podemos tener la mejor teología del mundo pero sin amor… de nada sirve.  Jesús en Mateo 23: respecto a los fariseos dice,   Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo, mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen.  El amor es el sentimiento que satura toda tolerancia cuando tratamos personales difíciles (Mateo 5:43-47, 1 Juan 4:7, 20-21). 
         Finalmente, Pablo nos dice, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (v. 3).  Solícitos significa procurar, hacer todo lo posible.  Es el deseo permanente de buscar….Debemos procurar guardar la unidad del Espíritu.  Esta unidad no viene de afuera sino mas bien de adentro.  Cada uno nosotros somos responsables de ser solícitos en promover la paz.  La unidad del Espíritu se manifiesta por medio de la paz y mutua edificación (Romanos 14:19, Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación, Hebreos 12:14, Seguid la paz con todos…).  Seamos miembros unificadores.  El vínculo de la paz se logra cuando obedecemos las reglas ya descritas.  Cuando hace falta la paz en la vida familiar y de la iglesia el resultado es fatal (Fil. 2:14, 4:7).  La paz no viene automáticamente.  Debe promoverse siendo solícitos, humildes, mansos, soportándonos unos a otros en amor.  Recordemos, la actitud es cómo enfrentamos la vida con sus problemas diarios. Mostremos una buena actitud unos con otros.  Dios lo demanda y nosotros seremos beneficiados cuando lo logramos.  Dios les bendiga

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