lunes 22 de enero de 2018

Bienaventurados los mansos y los que tienen hambre y sed de justicia (Mateo 5:5-6).

Bienaventurados los mansos y los que tienen hambre y sed de justicia (Mateo 5:5-6).
Recordemos que las bienaventuranzas son demandas para una vida diaria equilibrada y que califican al verdadero hijo de Dios.  Son tan vigentes como cuando el Señor Jesús las pronunció en su oportunidad. Este día veremos dos de ellas:  Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 
         ¿Qué es ser manso?  Manso es una persona apacible, gentil con trato suave, agradable, bondadoso.  Es tener un corazón tierno, paciente y sumiso.  Es un fruto del ES (Gálatas 5:23).  Ser manso tiene que ver con mi relación con Dios y el prójimo.  Es un término usado para domar caballos. Así que, mansedumbre es fuerza bajo dominio o control.  No es debilidad.  Ser manso es contrario al pensamiento del mundo.  Hoy se dice:  no te dejes, no seas tonto, se agresivo.
         El Apóstol Pablo en Efesios 4:1-2 nos hace un llamado a la mansedumbre, que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre…Un andar digno es una vida diaria equilibrada. Corresponde con su elevada posición como hijos de Dios.  Su vida práctica está acorde con su posición espiritual.  Se agregan dos elementos valiosos en nuestras relaciones:  humildad y mansedumbre.  Ambas virtudes deben ir mezcladas una con la otra.  Es vivir una vida controlada y afable.  La persona mansa perdona y restaura.  No vive con amargura ni quejas.  En toda relación ministerial la mansedumbre está presente.  Gálatas 6:1 nos dice cómo restaurar al hermano caído:  si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre…En 2 Timoteo 2:24-25 nos recuerda, Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos…que con mansedumbre corrija a los que se oponen…En la vida matrimonial el apóstol Pedro pide a las esposas en su relación con su esposo, Considerando vuestra conducta casta y respetuosa…en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible (1 Pedro 3.2, 4).  Un llamado claro  a la actitud que toda esposa debe tener con su esposo.  Afable es suave y apacible es ser tranquilo.  El esposo por el otro lado es llamado a vivir con  ellas sabiamente.  Podemos encontrar numerosos ejemplos de personajes bíblicos que demostraron mansedumbre.  Abraham cuando llama a la paz a su sobrino Lot al momento del conflicto entre los pastores de ambos (Gn. 13:5-9).  José cuando se reencuentra con sus hermanos después de algunos años que fue vendido por ellos (Gn, 45:5-8).  Moisés y su reacción controlada cuando sus propios hermanos cuestionan y critican su liderazgo (Números 12:3).  Ninguno de los mencionados buscó ningún tipo de venganza.  Jesús afirma que cuando somos mansos:  somos bienaventurados y heredaremos a tierra.
                  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados (v. 6).  Tanto el hambre y la sed son necesidades básicas de todo ser humano.  La historia registra hambrunas en diferentes épocas.  Actualmente a pesar del adelanto de la agricultura hemos tenido hambrunas especialmente en África.  Observamos que Cristo indica que aquellos que tienen hambre y sed de justicia,  no de felicidad.  La humanidad busca ser felices sin importar precio y cómo.  Dios mas que felicidad en sus hijos desea que seamos santos.  El hambre espiritual demuestra deseo de buscar mas de Dios por medio de su palabras.  Cuando lo hacemos logramos madurar espiritualmente.  Hebreos 5:14 dice, pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.  El crecimiento y madurez espiritual se dan cuando tenemos apetito espiritual y nos saciamos en la lectura de las Escrituras.  El escritor de Hebreos habla de alimento para lograr madurez.  Contrario a la leche que es para niños. 

         Siguiendo con la dinámica de esta bienaventuranza.  Debemos estar conscientes que nunca habrá en la tierra justicia completa.  Los profetas del AT hablaron mucho sobre este tema.  El profeta Amós dice, Por tanto, puesto que vejáis al pobre…sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres (5:11-12)…Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra (8:4).  El profeta Miqueas también se une el clamor reclamando justicia, ¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal…Codician las heredades, y las roban…oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad (2:1-2)…¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas? (6:11).  Jesús en Mateo 5:20 nos hace un reto, Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.  La justicia de los fariseos era externa, superficial.  La de Jesús era interna del corazón.    La meta del hambre espiritual es:  nuestra salvación.  Cuando hay hambre espiritual nos mueve buscar de Dios (Salmo 42:1-2).  Nuestra santificación (Mateo 5:48, 1 Pedro 1:15-16).  Recordemos las promesas de estas bienaventuranzas:  recibiremos la tierra por heredad y seremos saciados.  Dios les bendiga. 

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