domingo, 9 de septiembre de 2018

Enfrentando la ansiedad (Mateo 6:25-34).

Enfrentando la ansiedad (Mateo 6:25-34).
La ansiedad es un mecanismo defensivo.  Es un sistema de alarma ante situaciones consideradas amenazantes.  La ansiedad nos lleva al temor.  Jorge Muller dijo:  El comienzo de la ansiedad es el final de la fe. El comienzo de la fe es el final de la ansiedad. Normalmente la ansiedad tiene que ver con asuntos que todavía no han ocurrido pero, tenemos el temor que ocurrirán.  La ansiedad entre otras cosas hace:
         1.  Corta nuestra vida abundante que Cristo ofrece (Juan 10:10, Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia).
         2. Nos hace perder la visión y entusiasmo por la vida.
         3. Afecta la salud.
         4. Perdemos el gozo del Señor.
         ¿Cómo podemos enfrentar la ansiedad?  Primero, echando toda ansiedad sobre Cristo (1 Pedro 5:7).  El énfasis en el texto griego es toda. Aquí el apóstol Pedro nos anima a que depositemos en Cristo toda nuestra ansiedad y no solamente parte de ella.  Es la capacidad de poder confiar plenamente en que nuestro buen Dios tiene control y está a cargo de nuestras situaciones adversas.  Echar significa lanzar lejos, esparcir.  El Salmo 55:22 dice, Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará.  Sustentar es abastecer, alimentar, mantener en varios sentidos. Como hijos de Dios debemos aprender a depositar nuestros afanes en él.  Debe ser una acción decisiva y reconocer que no podemos pero él sí.
         Segundo, Dios conoce y está pendiente de nuestras necesidades (Mateo 6:25,  Por tanto os digo:  No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber, ni por vuestros vestido, qué habéis de vestir.  Emociones como ser:  la ansiedad, el miedo, la preocupación y el estrés son experiencias familiares el día de hoy para muchos de nosotros…sin excepción alguna.  En el pasaje arriba citado de Mateo, Jesús por lo menos tres veces pide:  No os afanéis (v. 25, 31, 34).  Debemos aclarar, que Jesús no está en contra en que haya una sabia administración o tener una vida ordenada.  No promueve una vida descuidada.  Jesús está en contra de una exagerada preocupación tipo Marta por eje (Lucas 10:38-42).  Nuestro Señor apunta a necesidades básicas como es el vestir, el beber agua y vestir. En el tiempo de Jesús estos elementos eran escasos especialmente al año siguiente en tiempos de la cosecha (la comida era escasa).  El calor y la poca lluvia hacía que los ríos se secasen.  Para los pobres tener dos vestidos era casi un lujo.  La fe da prioridad creerle a Dios y caer en la ansiedad (¿No hará mucho mas a vosotros, hombres de poca fe? v. 30).  La fe rechaza y no da lugar a la preocupación y afán.  Nada escapa a la mano de nuestro Dios, …vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas (v. 32).  Desde luego, aquí no cabe nuestro afán por la moda de ropa cara o de marca. Tristemente hemos hecho del vestir un dios.  La experiencia del pueblo de Israel los 40 años en el desierto debe ser un ejemplo para nosotros.  Dios fue fiel en su provisión constante.  Deuteronomio 8:4 dice, Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.  Éxodo 16:35 agrega, Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a la tierra prometida y Josué 5:12 complementa, Y el maná cesó el día siguiente desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra…Dios había cumplido su promesa.  
         Tercero, tener una actitud positiva frente a la vida (Fil. 4:6-7).    Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios, en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.  En el libro de Filipenses, Pablo su autor nos da una serie de principios en cómo enfrentar la ansiedad:
         1. Con gozo (v. 4):  Regocijaos en el Señor siempre…Gozo es un fruto del ES (Gál. 5:22).   El gozo es una respuesta correcta a las situaciones de la vida aunque no sean agradables. Es una actitud interna (Stg. 1:2-4).  Resiliencia:  es la capacidad de recuperarse de las adversidades de la vida.  El gozo se prueba cuando vienen los retos.  Nos capacita para ser eficientes.
         2. Prohibición al afán (v. 6).  Por nada estéis afanosos.  Contrario a ello, debemos escoger pensamientos de esperanza y fe no lo contrario. Prov. 23:7 dice,   Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él).  ¿Qué situaciones nos perturban?:  situación financiera, futuro incierto, salud, falta de trabajo, escuela de nuestros hijos, edad etc. Las preocupaciones nos estrangulan pero la confianza en Dios rompe toda estas preocupaciones.  
         3. Buscar a Dios en oración:  sino sean conocidas vuestras peticiones  delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.  Petición:  súplica pidiendo beneficios específicos.  Acción de gracias:  tener un corazón agradecido por todas las bondades recibidas de parte de Dios (1 Tes. 5:18).  La alabanza y la gratitud no dan lugar a la preocupación.  
         4. La paz de Dios (v. 7):  Shalom (hebreo), es un saludo hebreo que significa paz, bienestar, un deseo de buena salud, armonía, paz interior, c alma y tranquilidad para aquel que recibe el saludo.  La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento, muchas veces no tendrá explicación alguna. Guardará: término militar que describe la tarea de un centinela. 
         ¿Sabía usted que en la II Guerra Mundial murieron 250,000 soldados norteamericanos en batalla?  En el mismo período murieron 2 millones de personas por enfermedades cardiacas (preocupaciones-afanes).  Nuestra mejor decisión no es caer en el afán o preocupaciones sino mas bien:  Echando toda ansiedad sobre Cristo porque él tiene la capacidad  de cuidar de nosotros.  Bendiciones. 

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