lunes, 24 de septiembre de 2018

Enfrentando el enojo (Ef. 4:26-27).

Enfrentando el enojo (Ef. 4:26-27).
El enojo se describe como un fuerte sentimiento de disgusto por lo general, acompañado de emociones, palabras y acciones.  Muchas veces, el enojo viene como producto de la falta de dominio propio (es cl control o gobierno de nuestras emociones, actitudes, pasiones etc) como también la falta de paciencia y nos volvemos irritables(la frecuencia por falta de paciencia o la facilidad que una persona a la menos provocación se enoja).  Debemos saber, el enojo no es hereditariosino mas bien una conducta aprendida.  Por lo tanto, no se justifica que somos enojados porque el abuelo, el papá, la mamá, la tía, el loro etc son enojados también nosotros los seremos también. Por otro lado, mientras mas agresivos somos, mas agresivos nos volvemos.
         Cuando enfrentamos el enojo, debemos saber que esta emoción tiene sus consecuencias (le llamaremos malas hierbas).  Hebreos 12.15 nos dice, Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios, que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.  El autor nos hace ver la responsabilidad que tenemos todos de cuidarnos mutuamente y ver si no hay alguna raíz de amargura o algo por el estilo en nosotros.  Todo espíritu de amargura tiene malas consecuencias:  estorba y contamina.    Debido a espacio mencionaremos dos tipo de malas hierbas producto del enojo.  El resentimiento o el rencor (este viene cuando nos aferramos al enojo. Se queda interno y crece dentro del corazón).  Y la amargura (tipo de resentimiento no controlado y ha crecido llevándonos de mal en peor).  En Gn 27:41 vemos la reacción de Esaú cuando su hermano Jacob toma la primogenitura, Y aborreció (odió)Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón:  Llegarán los días de luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.  En esta situación notamos el grado de resentimiento convertirse en amargura en el corazón de Esaú.  Misma situación se describe en la vida de Caín al matar a su hermano Abel (Gn. 4:8). Contrario a las situaciones anteriores, en Gn 50:20-21 vemos a José perdonando la vida de sus hermanos a pesar de todo el daño recibido (Vosotros pensasteis mal contra mi, mas Dios lo encaminó a bien…Ahora, pues, no tengáis miedo).  José contrario a Caín y Esaú, tomó la decisión de controlar su enojo, rencor y amargura y conscientemente perdona a sus hermanos todo el daño recibido por ellos.          El enojo lo podemos expresar de varias maneras: gritos (Prov. 15:1,  La blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor, La respuesta amable calma el enojo, la respuesta grosera lo enciente mas, TLA). Así también podemos usar el sarcasmo (hablar con crueldad o ironía para insultar o humillar), la ironía (burlarse, criticar o censurar a alguien o algo).  Tirar o lanzar cosas (Prov. 19:19, El de grande ira llevará la pena, y si usa de violencias, añadirá nuevos males).  Podemos ofender con palabras (Ef. 4:29).  Otra manera de mostrar enojo es manejar agresivamente.  
         ¿Cómo podemos manejar o controlar el enojo según la Biblia?  Pablo en Efesios 4:26-27 dice,    Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.  
                  1.  Pablo nos pide tener un enojo controlado, no dar lugar a ningún tipo de violencia.
                  2.  Debe ser un enojo de corta duración.  Para ello es importante tener y desarrollar un espíritu de perdón y reconciliación.
                  3.  Debemos ser lentos para el enojo (Prov. 14:29, 16:32).  El que tarda en airarse es grande de entendimiento, mas el que es impaciente de espíritu enaltecer la necedad. El lento en enojarse demuestra sabiduría.  Eclesiastés 7:9 agrega,   No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios.
                  4.  Manifestar perdón y amor (Col. 3:13):  De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.  Usted y yo tenemos la libertad de decidir cómo responder ante una ofensa…pero recordar que somos responsables de ello.  Nuestra referencia en cómo responder es Cristo, De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.  El escritor Santiago 1:20 nos recuerda, porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios (porque la gente violenta no puede hacer lo que Dios quiere, TLA).  
                  5.  Tener un espíritu de humildad (Col. 3:12,  Vestíos, pues, como escogidos de Dios…de humildad…cuando desarrollamos esta virtud no tendremos problemas en perdonar y controlar el enojo.
                  6.  El amor como ingrediente básico (1 Pedro 4:8,  Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados).  Dos detalles relevantes.  Tened: debe ser una acción constante y duradera.  Ferviente: debe ser sin  cesar, es la idea de estirarse hacia lograr ese fin.  No debe ser un amor ocasional.  
         Finalmente todos debemos reflexionar cómo manejamos el enojo en casa.  Pablo en Col. 3:8 dice, Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas:  ira, enojo…Veamos:
                  1.  Debemos dar la importancia de vivir un cristianismo auténtico en casa.  Ahí es nuestra verdadera prueba de fuego cómo relacionarnos con los nuestros (esposa-hijos).
                  2.  Pablo en Col. 3:18-21 nos da una serie de principios para ser considerados seriamente:
                           a.  Nuestras acciones sean agradables al Señor (Col. 3:17, Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús…).
                           b.  Deberes de las mujeres (v. 18):  Casadas estas sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.  Es lo adecuado a una esposa cristiana controlar su enojo y se sujeta a su esposo. No siempre él será un esposo que merezcasujeción pero Dios lo pide.
                           c.  Deberes de los hombres (v. 19, 21).  Amad a vuestras mujeres…no seáis ásperos con ellas. Áspero:  amargos, desagradable, carece de suavidad (1 Pedro 3:7, dando honor a la mujer como a vaso mas frágil.  Hay un llamado al esposo a tener un trato gentil no grosero, mal educado y enojado con ellas.  Así también Pablo agrega, Padres no exasperéis a vuestros hijos para que no se desalienten.  Exasperar:  no provocar a ira (Ef. 6:4).  Desalentar: quitar todo ánimo con muchas prohibiciones o reglas muchas de ellas no corresponden a la edad de los hijos.
                           d.  Deberes de los hijos (v. 20):  Obedeced a vuestros padres  en todo, porque esto agrada el Señor.  Agrada:  Dios lo ve con buenos ojos.  Un llamado al respeto y buenas relaciones en el hogar entre padres-hijos (Prov. 1:8, Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre).  
         A modo de conclusión, analicemos nuestras reacciones y ver si necesitamos hacer ajustes con nuestro enojo y mejorar.  Prov. 14:17 nos recuerda, El que fácilmente se enoja hará locuras.  Mostremos amor, perdón y hagamos a un lado nuestro enojo, porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios (Santiago 1.20).  Bendiciones a todos.