domingo, 17 de junio de 2018

Regalos que sus hijos no pueden romper (Prov. 6:20).

Regalos que sus hijos no pueden romper (Prov. 6:20).
El tema de esta predicación lo tomé del libro escrito por Steve & Annie Chapman.  En este día del padre, nos pareció oportuno hacer una reflexión sobre los reto y desafíos que todo padre enfrenta hoy día.  Los desafíos son enormes haciendo muy difícil ser padre. En la vida, por diversas razones, damos regalos a nuestros hijos (cumpleaños, navidad, graduación, boda etc). Muchos de esos regalos conforme pasa el tiempo se relegan, pasan al olvido, se quiebran o rompen y entran en desuso.    Como padres debemos saber que mientras los hijos estén en casa, debemos prepararlos para la vida.  Es el mejor tiempo en equiparlos para cuando ellos ya adultos sepan cómo tomar decisiones sabias en beneficio de ellos mismos. Veamos por lo menos tres regalos que aunque pasen los años, no se romperán y les servirán de utilidad por el resto de sus vidas.  Estos son: Dirección, firmeza y límites.
         Dirección, Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor (Ef. 6:4).  Pablo nos hace una oportuna y clara advertencia.  Tomar el tiempo en darle orientación en la vida de nuestros hijos. Así que padres, no busquemos sustitutos baratos.  Por espacio y tiempo mencionaremos únicamente dos de esos sustitutos baratos:  La televisión y los videojuegos.  Una buena parte de nuestra generación de niños ha crecido viendo la televisión.  Ha sido la niñera por excelencia.  Nuestros niños empiezan a ver la tv desde el mismo momento que pueden sentarse. Muchos de ellos ven cerca de 4000 horas de tv antes de iniciar la escuela.  Por otro lado, los videojuegos en su gran mayoría son de carácter violento. Somos testigos de una generación agresiva.  Estudios realizados han demostrado la influencia de ellos en la mentalidad y comportamiento de niños y jóvenes.  El 79% de los videojuegos son de temas violentos.  En Efesios 6:4, el apóstol Pablo pide a los padres, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.  Veamos:
         1. Criadlos significa:  colocar los fundamentos de una nueva vida que debe asimilarse en el hogar y así reverenciar a Dios.  Criadlos es:  alimentar, nutrir, robustecer, educar y dirigir al hijo.  
         2. Disciplina:  de ahí viene nuestro término pedagogía, pediatría etc.  Disciplina es:  instruir, guiar, corregir, enseñar etc.  Es la instrucción sistemática a los hijos.  Incluye la idea de corrección por las faltas cometidas.  No es sinónimo de castigo físico o abuso.  El propósito de la disciplina es la corrección, la superación y estabilidad de la persona.
         3. Amonestación:  es la reprensión suave, gentil, advertencia.  Es traer a la mente.
         4. Del Señor:  es la corrección de acuerdo al modelo del Señor que encontramos en Su palabra.
         La Biblia delega en el hogar la enseñanza espiritual de los hijos. Deuteronomio 6:6-7 dice, Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa. Padres de familia, la repetición es la clave en la educación cristiana en el hogar.  Prov. 6:23 afirma, Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen.  La palabra de Dios dando dirección a nuestros hijos (Prov. 15:22, 22:6).
         Firmeza, la vara y la corrección dan sabiduría, mas el muchacho consentido avergonzará a su madre (Prov. 29:15). La historia de Susana Wesley es fascinante.  Fue la madre de 19 hijos entre ellos los muy conocidos Carlos y Juan,  fundadores del movimiento wesleyano.  Como madre dedicaba una hora semanal a cada uno de ellos. Ella decía que los padres debían controlar la voluntad del niño cuando a la edad entre 8-15 meses de edad.  El niño debía aceptar la autoridad de los padres. Cuando los padres no hemos sido firmes después tendremos un pequeño monstruo en nuestras manos.  ¿Cuándo debemos comenzar a dar firmeza al hijo? Prov. 13:24 dice, El que detiene el castigo, a su hijo aborrece, mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.  Temprano:  es ser diligente, fervor, aplicarse temprano.  Desde luego cuando el escritor habla de temprano, no se refiere a ninguna hora de la mañana en particular. Se refiere mas bien a no dejar pasar el tiempo.  Es comenzar lo mas pronto posible.  Veamos dos consideraciones respecto a la aplicación de una correcta disciplina:
         1. No al abuso físico.  Prov. 19:18 dice,  Castiga a tu hijo en tanto hay esperanza, mas no se apresure tu alma para destruirlo. 
         2.  Aplicando correctamente la disciplina correctiva:
                  a.  No castigar por enojo del padre.
                  b.  Nunca hacerlo en público, no usar la mano, no burlarse de ellos ni  gritarles.
                  c.  Prov. 29:17 dice, Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma.  Corregir es instruir, amonestar.  ¿Qué preferimos?  Pasar vergüenza o tener descanso y alegría.  ¿Usted escoge padre?
                  d.  La aplicación de la firmeza en la vida del hijo necesita tiempo.  Vivimos en la edad de lo instantáneo, el hijo necesita tiempo en ser firme lo aprendido de parte de sus padres.  Por otro lado, tener presente que nunca dejaremos ser padres (es una labor de 24  horas).
         Finalmente, fijar límites (1 Reyes 1:5-6, Adonías, el hijo que David había tenido con Haguit era un joven bien parecido…David nunca había corregido a Adonías, ni le había preguntado por qué hacía esto o aquello (TLA).    Los límites se dan al hijo cuando ya hemos dado dirección y firmeza.  Fijamos límites cuando ya hemos dado lo anterior. ¿Cuál fue el error de David como padre? Nunca le fijo límites a Adonías.  Nunca le corrigió ni le preguntó por qué esto o aquello.  Límites habla de corrección que todo niño lo necesita. Fijar límites en el hijo necesita tiempo y persistencia.  Deuteronomio 6:7 dice, y las repetirás a tus hijos….En su mayoría no aprendemos a la primera.  Fijar límites da seguridad al hijo y sabe hasta dónde puede llegar. Fijar límites se da cuando los padres enseñamos y el hijo escucha esas enseñanzas (Prov. 1:8, 2:1-5, 4:1).  Los límites desaparecen cuando consentimos a los hijos y nos volvemos demasiados permisivos. 
         ¿Cuál es el resultado si como padres hacemos lo siguiente?:
                  1.  Darle todo en la infancia (aunque no lo necesite)
                  2.  Celébrele todas sus groserías.
                  3.  No le dé ninguna formación espiritual y deje que él o ella decida cuando sea mayor qué escogerá.
                  4.  Recójale todas sus cosas de su cuarto y no le dé ninguna responsabilidad en casa.
                  5. No le corrija sus errores.
         Si como padres estamos permitiendo lo anterior:  ¡Estamos haciendo a de nuestros hijos:  unos delincuentes potenciales.  ¡Estamos seguros que eso no es lo que deseamos!  Pues sencillamente no lo sigamos haciendo.  Padre, hagamos de nuestro papel un ejemplo a seguir de parte de nuestros hijos.  Que ellos se sientan orgullosos de nosotros e imitan nuestra vida.  ¡Feliz día del padre!  Dios bendiga sus vidas.