lunes, 12 de noviembre de 2018

Aprendiendo a confiar en Dios (Proverbios 3:5-6).

Aprendiendo a confiar en Dios (Proverbios 3:5-6).
Pablo en Colosenses 2:6 nos dice, Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él.  El verbo andar significa un comportamiento diario.   Es la unión de mi vida con Cristo y mi andar diario con él.
         Nuestro cuerpo está conectado con el mundo exterior por medio de nuestros sentidos (vista, olfato, oído, tacto y gusto) es lo normal y natural.  Sin embargo, espiritualmente hablando no podemos ser guiados por ellos. Así no funcionamos.  Pablo en 2 Cor. 5:7 nos recuerda,   porque por fe andamos, no por vista. Debido a nuestra falta de información y fe, muchas veces crea en nosotros:  frustración, preocupación, duda y desánimo.  Debido a ello, reaccionamos contrario a lo que leemos en Santiago 1:2-4, Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.  Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.  Nuestro Padre celestial no solo está dispuesto a cumplir Sus promesas sino que también tiene la capacidad y poder de hacerlo.  Dios siempre tiene una visión y perspectiva de nuestra vida mejor que nosotros. 
         Primero, aprendemos a confiar en Dios fiándonos en él de todo corazón (v. 5ª).  Fiar en apoyarse, estar tranquilo.  Es la imagen de un siervo esperando la orden de su señor, dispuesto a obedecer.  Para ello, nuestra fe debe ser firme. En Éxodo 13:17-18,  respecto a la salida de Israel de Egipto, …Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca, porque dijo Dios:  Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto.  Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo,  Éx. 14:3, Porque Faraón dirá de los hijos de Israel:  Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado.  Según las apariencias Dios se había equivocado en la ruta a seguir y el pueblo estaba en una posición delicada y peligrosa.  Pero Dios tenía sus razones al haberlos llevado no por la ruta mas corta y usar una mas larga.  Así cuando Faraón toma la decisión de seguirlos con malas intenciones.  Dios ordena a Moisés marchar directamente en dirección al Mar (Éxodo 14:13-16). Moisés debió tener una fe firme. Dios honró la fe de su siervo y el pueblo al obedecer las instrucciones a seguir.  Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar en seco…(v. 16, 22, 29).  La fe no hace las cosas sencillas, las hace posibles.  
         Segundo, no apoyarnos en nuestra propia prudencia (v. 5b).  Apoyarse es respaldarse, sostenerse, descansar etc. No cometamos el grave error de tomar decisiones fuera de la voluntad y sin la dirección sabia de Dios. Recordemos, nuestro entendimiento es limitado.  Proverbios 1:7 dice, El principio de la sabiduría es el temor de Jehová, los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. El necio o insensato según la Biblia, es la persona ignorante que no sabe qué hacer.  No gusta escuchar consejos de nadie.  ¿Quién es nuestro soporte o fuente de apoyo en nuestras decisiones a tomar?  Dios siempre tiene propósitos en cada situación que él permite.  Deuteronomio 8:16 nos recuerda, que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien. El pastor John MacArthur en su Biblia de estudio dice, Dios diseñó la prueba del desierto para que Israel pudiera ser disciplinada para obedecerlo.  A través de su obediencia, ella recibió recibió  la bendición de la tierra.  De esta manera, el diseño de Dios era hacer bien a Israel al final del proceso (p. 245). Bien en hebreo es prosperar, correcto, mejorar etc. En momentos de adversidad y dolor, Dios está obrando de maneras que desconocemos para darnos de su bondad y esperanza.  
         Tercero, debemos reconocerlo en todos nuestros caminos (v. 6).  Reconocerlo, es sencillamente tener en cuenta a Dios. Hebreos 11:1 dice, Confiar en Dios es estar totalmente seguro que uno va a recibir lo que espera.  Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver (TLA).  David aun con todos los pronósticos en su contra, supo vencer al gigante  Goliat. En 1 Samuel 17:45, 47 dice, Entonces David dijo al filisteo:  Tú vienes a mi con espada y lanza y jabalina, mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado…Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza…La importancia de saber esperar y confiar en Dios aunque las circunstancias que veamos sean adversas.  Hebreos 11:6 agrega, Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.  El gigante y bien confiado Goliat no tenía la última palabra…la tenía Dios…David se puso sobre el filisteo, y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza….(v. 51).  Goliat intentó desalentar a David pero no pudo.  Hoy, Satanás sigue usando la misma herramienta, el desánimo es su arma favorita.  
         Finalmente, Dios enderezará tus veredas (v. 6b).  Enderezar es ajustar, conducir, encaminar etc.  muchas veces creemos ir en la dirección correcta y no es así (Prov. 14:12 dice, Hay camino que al hombre le parece derecho, peros su fin es  camino de muerte).  Por lo tanto, debemos aceptar por fe que Dios conoce nuestra ruta a seguir mejor que nosotros mismos.  Recordemos Éx. 13:17-18, cuando aparentemente Dios se había equivocado en la ruta a seguir y Faraón así lo creyó.  Pero no era así.  Nuestra visión, entendimiento y razonamiento es limitado.  Dios no.  Él conoce el hoy y mañana mejor que nadie.  El Salmo 50:15 dice, Invócame en el día de la angustia, te libraré, y tú me honrarás.  ¿Podemos depender y confiar en Dios?  ¿Podemos andar por fe y no por vista?  Podemos afirmar que sí.  La historia respalda la fidelidad y capacidad de Dios en el cuidado de Su pueblo Israel.  Los cuarenta años en el desierto y los casi 7 mil años de historia de Israel.  Hoy  Dios nos invita a que confiemos en él y aprendamos a andar por fe no por vista. Bendiciones.