lunes 13 de febrero de 2017

Aprendiendo a depender de Dios (1 Reyes 17:8-24)

Aprendiendo  a depender de Dios (1 Reyes 17:8-24)
En la vida del profeta Elías se mezclan situaciones importantes que le hicieron un hombre de Dios.  Vemos obediencia (cumplir la voluntad en este caso de Dios).  Esto debemos aprender todos.  No es una cualidad automática en nuestras vidas.  Vemos la provisión de Dios que siempre es milagrosa.  Casi todos nos llenamos de preocupación cuando tenemos limitaciones materiales y esto nos roba la paz.  Vemos también el respaldo de Dios en su vida.  Respaldo es proteger, amparar, apoyar, garantizar etc.  Cuando Dios llamó a Moisés, para liberar al pueblo de Israel, éste, pidió Su  respaldo para tener éxito en esta delicada y difícil labor.  Éxodo 3:12 Dios le afirma a Moisés, Vé, porque yo estaré contigo….Así como Moisés, hoy nosotros debemos saber que sin el respaldo de Dios no podemos hacer Su obra (Juan 15:5, separados de mí, nada podéis hacer). 
            En 1 Reyes 17:7 dice, Pasados algunos días, se secó el arroyo…Tal parece que el plan divino en la vida de Elías había llegado a su fin.  Sin embargo, este era apenas el inicio de lo que Dios tiene para la vida del profeta para el futuro.  Muchos de nosotros quizá nos hubiéramos afanados y creer que ya había terminado todo.  Elías demuestra su obediencia cuando Dios se le revela de nuevo.  Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:  Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí, he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.  Entonces él se levantó y se fue a Sarepta (1 Reyes 19.8-10). Como hijos de Dios, debemos saber que la revelación divina se da poco a poco.  Elías recibe nueva revelación hasta que el arroyo se secó, no antes.  En todo ello, la enseñanza principal es aprender a depender de Dios diariamente. Éxodo 16:4, Dios instruye al pueblo cómo recoger el maná, Y Jehová dijo a Moisés:  He aquí yo os haré llover pan del cielo, y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.  Así mismo en Mateo 6:11 sobre la oración del Padre nuestro nos dice, El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.   Una viuda no era la persona mejor calificada para proveer de comida en aquel tiempo.  Socialmente, eran las personas mas desprotegidas y necesitadas.   Dios nos enseña que tiene múltiples recursos a su disposición.  A nuestros ojos, una viuda no era la mejor persona donde encontrar provisión.  Sin embargo, Elías obedece sin cuestionar la orden de Dios.  Sarepta era el lugar escogido y era allí donde Elías se dirige (v. 10, Entonces él se levantó y se fue a Sarepta). 
            La provisión de Dios en ese lugar fue milagrosa.  Sin embargo la primera impresión que Elías tuvo no fue la mejor.  Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba recogiendo leña (v. 10).  Casi siempre nos dejamos llevar por la primera impresión.  A la necesidad de agua y alimento, esta mujer responde:  Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido, solamente un puñado de harina en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija, y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlos para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir (v. 12). Si fuésemos Elías quizá nos hubiéramos preguntado:  ¿Señor, está es la persona que supuestamente nos alimentará?  Quizá Elías pensó tener mejores condiciones en el arroyo. Con fe y convicción él le responde, No tengas temor (v. 13).  Mientras la viuda tenía puestos sus ojos en la poca harina y aceite y sus dos leños de madera, Elías los tenía puestos en el poder de Dios en proveer milagrosamente donde no lo hay.  La promesa de Dios era, La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta que el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra (v. 14).  Los hijos de Israel recibieron una palabra de fe en Éxodo 16:35, Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada….esta palabra es confirmada en Josué 5:11-12, Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra….Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra, y los hijos de Israel nunca mas tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de Canaán aquel año.  La viuda cree y obedece (v. 15).  Su fe es digna de imitar.  No cuestiona la palabra del profeta.  Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías, y comió él, ella y su casa, muchos días.  Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías (v. 15-16).

            El pasaje termina con un acontecimiento inesperado y sumamente complicado.  Muere el hijo de la viuda.  Elías debe afrontar este reto.  ¿Qué hacer?  Ella, con su dolor busca respuestas y un culpable (v. 17-18).  Elías con sabiduría maneja el asunto.  No entiende el por qué de esta situación y ora y usa un procedimiento que la Biblia no explica por qué.  Así que no entraremos en la especulación de dicho procedimiento.  Y Jehová oyó la voz de Elías (v. 22).  Dios respalda una vez mas su profeta y la viuda afirma su fe y respeto al hombre de Dios (v. 24, Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca).  Como hemos visto, la provisión de Dios siempre es de carácter milagroso.  Sepamos esperar en Él.  Dios nos negocia con nadie ser obedecido.  Así disfrutaremos del respaldo divino.  Dios les bendiga.